jueves, 9 de abril de 2020

UN ABRAZO MUY FUERTE, NOS VEREMOS EN CASARES.


Íbamos a seguir hablando sobre esos pequeños lugares que se van perdiendo, incluso de aldeas cercanas a Casares que ya fueron abandonadas. También teníamos intención de aportar unos datos muy interesantes que nos ha facilitado Manuel Cao y Kike (el de la Jacoba) sobre el origen de los nombres que pusimos la semana pasada en este blog. Pero todo eso tendrá que esperar porque preferimos dejaros una entrevista que le han hecho a Carme, la mujer de Germán (de la casa del Bautista y la Cesárea) que lo ha pasado mal, muy mal y que ahora se recupera de este virus del que nada sabemos. Un fuerte abrazo para ella y para toda su familia, y la esperamos en Casares junto con todos vosotros para volver a saborear esa sangría de cava que tanto nos gustó (tenemos tu receta, Carme).

EN LA FIESTA DE CASARES, AGOSTO 2018. UN ABRAZO A TODA LA FAMILIA.

ENLACE DE LA ENTREVISTA ORIGINAL EN CATALÁN A CARME BALAGUER.


PERIÓDICO L’INDEPENDENT DE BARBERÁ. 7/4/2020. ENTREVISTA DE TONI ALFARO.

Carme Balaguer: “Sabía que era por la noche cuando sentía los aplausos, los cláxones y las ambulancias”
Carme Balaguer es expresidenta y actual trabajadora del Mercado 11 de Septiembre de Barberà del Vallès. Tiene 59 años, y a mediados del mes de marzo fue contagiada de coronavirus COVID-19.
Durante una semana, la barberenca estuvo ingresada en el Hospital Clínico de Barcelona a causa de su infección, y pasó momentos de gran dificultad, llegando a estar a la UCI. Lo hemos querido entrevistar porque nos explique cómo ha vivido la dolencia y como se está rehaciendo, ahora que ya la ha superado y está en su casa.



-¿Cómo cree que cogió el coronavirus y cuándo?
Yo pienso que lo cogí la semana del 9 de marzo, la semana en que la gente se volvió un poco nerviosa. Todo el mundo estaba inquieto, no sabían ni tenían conocimiento de nada sobro el virus. Pienso que la gente se agrupaba a comprar, lo tocaba todo, y pienso que fue en aquel momento cuando se llegó a esparcir realmente lo coronavirus a Barberà. Creo que allá fue una fuente grande de microbios y nos lo encontramos. No teníamos las pautas a seguir: unos decían que se emplearan las mascarillas y otras que no, que si guantes sí y guantes no… En su momento pensé que era agotamiento. Yo por las noches tenía fiebre pero pensaba que era simple agotamiento, porque como todo el mundo al mercado yo hice muchas horas. Durante el día estaba bien, pero por las noches me encontraba mal. Me empezó a doler mucho la cabeza durante dos días, y el viernes 13 por la mañana, cuando me levanté y me vestí, perdí el conocimiento.
Lamamos varias veces al 061 y el 112 durante varios días, pero no vino nadie.

-¿Qué pasó entonces?
Mi marido me acostó en la cama y llamamos al 061. Todavía estoy esperando que vengan. Llamamos al 112, y nos dijeron que no nos preocupáramos, que ya vendría alguien, y que se los fuéramos informando. Mi marido me dio el paracetamol y bastante, pero no pensábamos que fuera esto, sino simple agotamiento. Estuve todo el día con mucha fiebre y no dormí, y el día siguiente igual. Mi marido volvió a insistir, pero no vino nadie. Yo tengo una hija que trabaja en el Hospital Clínico de Barcelona como enfermera; es de esta raza de gente especial. El domingo, ella le comentó a un compañero médico que había perdido el conocimiento dos veces. Y él le dijo “hombre, esto ya es muy serio”, y le dijo que me llevaran porque me harían una placa. Yo pensé que mejor allá, porque decían que el Hospital Taulí estaba saturado y no merecía la pena ir, porque si no tenías nada te podías contagiar. Entonces, sabiendo que era más grande y no estaba tan colapsado, pensé que haríamos mejor y fui y cuando entré ya iba muy mal de oxígeno. Me hicieron una placa y ya tenía los dos pulmones infectados.


-¿Cómo fue el ingreso en el hospital?
Bien, enseguida me hicieron la prueba y dio positivo. Entré a las 20 h y me ingresaron a las 3 de la madrugada: tuve que esperar bastante. El mismo día me hicieron la prueba del coronavirus, a las 2 de la madrugada, y el día siguiente por la mañana ya había dado positivo. Me ingresaron aparte, como todos los que estábamos infectados. Allá no puede entrar nadie y las enfermeras entran súper tapadas. Esto quiere decir que el suero fisiológico no lo pueden dejar, porque no lo pueden mirar en cada momento. Durante los dos minutos que estaban las chicas adentro, te ponían el suero muy rápidamente y a mí se me rompían las venas, y por tanto iba a vía diaria. Allá me pusieron un tratamiento que es muy duro. Tuve que firmar un consentimiento porque el tratamiento era experimental y me pusieron un medicamento contra la malaria y por el VIH. Era un tratamiento muy fuerte, a base de Ritonavir y Lopinavir y, además, este virus da muchísimas diarreas, y yo he llegado a perder 6 kilos en una semana. Mucha gente se pensaba que era gastroenteritis y finalmente era un síntoma de coronavirus. Por otro lado, tuve mucha suerte porque en 48 horas evolucioné muy bien. Me dijo la doctora que tenía muchísima suerte, porque no tenía ninguna patología previa, y esto era muy favorable para superar el virus. Este virus, cuando tienes algo, lo ataca, y especialmente al riñón. Y si se paraliza el riñón, a detrás va cayendo todo.


-¿Cómo fue la estancia en el hospital?
Horrible. Fue una semana para no recordar. Cada día me hacían analíticas, de todo, y bien es verdad que antes de lo que yo me pensaba, me dijeron que ya podía marchar. Pero tenía que hacer el aislamiento en casa. En total estuve una semana, y solo dos días a la UCI. Por suerte, yo no tuve muchos problemas para respirar y no necesité respirador, a pesar de que sí que me pusieron oxígeno. Yo me lo podía sacar y podía hablar, un poco, a pesar de que estaba más en otra banda que aquí. Gracias a Dios, el respiradero no me hizo falta, porque para ponerte el respirador te tienen que sedar, y yo no lo estaba. Fueron días muy tristes, porque había días que sabía que era por la noche cuando sentía los aplausos, los cláxones y las ambulancias. Había un gran alboroto: a las 20 h allá todo el mundo gritaba y aplaudía, desde la calle, y yo pensaba “mira, ya has pasado otro día y estás aquí”. Tenía mucha angustia. Estaba muy débil, y las horas pasaban y no me daba cuenta. No sabía ni la hora que era, ni podía hablar mucho porque no tenía fuerzas. Es muy duro porque, además, sientes la gente que va marchando y dices “me tocará a mí?”. Eso da mucha angustia.


-Cuando salió, debía de ser una gran alegría…
El día que salí… Uff! Estuve llorando todo el pasillo abajo, porque pensaba: “madre mía, aquí se queda toda mi amargura, mi tristeza, y me he librado”. Me daba miedo incluso salir de la habitación por no coger nada y no contagiar a nadie. A mí me propusieron ir a un hotel para hacer la cuarentena, y yo tenía mucho miedo de contagiar a mi marido el virus, y no sabía cómo hacerlo. Yo le preguntaba a la doctora: “y si lo vuelvo a coger?”. Y ella me decía: “mira, Mari Carmen, tú no lo volverás a coger porque tú ya lo tienes, y como ya lo tienes no te volverás a infectar eres tú quien puede infectar”. Claro, me daba miedo tocarlo todo. Ahora ya estoy mejor, los 15 días están a punto de pasar desde que salí y parece que la vida vuelve. Tengo muchas ganas de salir a la calle, pero ha sido una angustia muy y muy fuerte.



-¿Durante aquellos días te podías comunicar con tus familiares y amigos?
Ellos no se podían acercar, evidentemente, pero me podía comunicar a través del teléfono. Hablaba por el Whatsapp y por el teléfono lo poco que podía. Y si llamaban y no lo podía coger, pues no lo cogía. He hecho lo cuerpo me ha dictado. A mi marido lo llamaba la doctora cada día y le iba diciendo como iba evolucionando. Porque en el momento en qué tú entras allá, le das el bolso y tus cosas y ya no saben nada más de ti. En principio me dijeron que se tendría que quemar toda mi ropa, que mi marido me llevó, pero finalmente cambiaron los protocolos y no fue necesario.


-¿Cómo fue el trato de los enfermeros y los médicos en el Hospital Clínico?
Yo tuve la suerte de estar sola en una habitación. Ellos solo entraban una vez por la mañana y una vez por la tarde. Por lo tanto, mientras te daban la medicación por vena, te tomaban la presión, te ponían el termómetro y te hacían una analítica… Aprovechaban para todo. Yo te puedo decir, de verdad, que en ningún momento me he sentido mal con ellos. Son una raza especial, como si fueran ángeles. Son de otra pasta. Yo siempre he pensado que los médicos son los más inteligentes de la Tierra, y si ya los tenía como un 10, ahora los tengo con un 100. Desde el chico que te lleva la litera hasta el médico, son todos espectaculares. Tienen un corazón muy grande y son muy humanos, y se han comportado excelentemente. A mí me atendió una doctora que era italiana, de Milán, y esta chica no estaba acostumbrada a tratar con la gente porque es investigadora. Esta pandemia ha sacado a todo el mundo de sus trabajos habituales y los ha puesto a ayudar a los enfermos. Me habló de su vida, de lo estaba pasando en Italia, y me dio mucho apoyo. Muy bien todos, y tenían mucho cuidado, a pesar de que tenían mucha carencia de recursos. Esto fue terrible: es cómo si enviaras a guerra a los militares con un tirador o una escopeta de madera. Pienso que aquí ha fallado mucho esto.

-¿Qué precauciones tiene que tener a partir de ahora?
Me dijeron que tenía que estar 15 días sin salir de casa ni tener contacto con nadie. Aun así, tuve que salir el sábado a urgencias por los efectos secundarios del tratamiento: he tenido una bajada de defensas y me han salido hongos que se tenían que tratar. Llame al 061 y me dijeron que tenía que ir al CUAP de Cerdanyola. Me atendieron muy bien y ahora estoy con tratamiento. Estoy en una habitación aparte, y estamos mi marido y yo en casa. De hecho, cuando me dijeron si quería ir a un hotel cuando salí del hospital, se los dije que no porque mi marido estaba aquí, teníamos dos baños y ya nos lo montaríamos de otro modo. La cosa está mejor y tengo muchas ganas de volver a trabajar y empezar con mi vida, y que esto quede en una pesadilla. Me imagino que ahora vendrá la parte dolorosa, porque cuando yo salga a la calle encontraré que falta mucha gente estimada, y esto será otro golpe. Pero bien, todo aquel que esté mal, que sepa que del coronavirus se puede salir.

-Para acabar, ¿qué le diría a la gente que no se ha tomado seriamente esta pandemia por no ser población de riesgo?
Yo? Primero darles la enhorabuena por no tener a ninguna persona próxima enferma, ni ellos mismos. Que no saben hasta donde se puede llegar. Si quedándote en casa salvas vidas, bienvenido sea. La gente tiene que ser

consciente que, a veces, no se trata del que te venga a ti, sino del que lo estén pasando los que están a tu lado. Ahora pienso que es el mejor momento por saber quién tienes al lado. Es muy importante: una simple llamada o un simple mensaje te da una alegría increíble. Cuando has estado enfermo, esto lo valoras muchísimo.


(Lo he traducido del catalán, puede existir algún error).

Y para seguir entreteniendo este confinamiento, os volvemos a dejar un par de sugerencias. La primera es un precioso documental sobre el viaje que hicieron por Galicia la fotógrafa americana Ruth Mathilda Anderson junto a su padre Alfred entre 1924 y 1926.




La segunda propuesta es el ciclo “Versión Valdeorras”, una iniciativa de un grupo de cineastas de la comarca que nos muestran documentales y películas ambientadas en Valdeorras (algunas seguro que las habéis visto). Os dejamos el enlace para verlas, la noticia y un cartel para saber en qué día las ponen online.







Ya sabéis que ahora nos podéis seguir en Facebook en la página Casares ESTA VIVO, donde podréis encontrar el siguiente vídeo (sabemos que nos han faltado lugares por poner pero corregiremos nuestro error). 
VÍDEO "VOLVEREMOS" EN CASARES ESTÁ VIVO.


NOTICIAS:

-MUY INTERESANTE ARTÍCULO DE NUESTRO VECINO DE VILANUIDE JOSE LUIS GUTIERREZ.




-NOTICIAS SOBRE O CORONAVIRUS NAS POBLACIÓNS MÁIS CERCANAS:




















 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

GENTE QUE NOS VISITA.

 A veces las redes sociales sirven para algo y el caso que os vamos a contar no nos deja de sorprender. Hace unas semanas recibimos unos men...